Referencia histórica y mítica:
Coyolxauhqui, Diosa de la Luna
El descubrimiento para los mexicas de la escultura monolítica de Coyolxauhqui, Diosa de la Luna , inicia el 23 de Febrero de 1978 con una denuncia de la compañía de luz que realizaban obras de excavación en la esquina las calles de Guatemala y Argentina, en el Centro del DF.
A la medianoche tuve la oportunidad de vivir como arqueólogo una experiencia inolvidable: poder ver la mitad del monumento, una maravillosa escultura con grandes relieves y aún con restos de pintura.
Al verla rememoraba los descubrimientos del “Calendario Azteca” y “Coatlicue”, monumentos arqueológicos hallados ocasionalmente 200 años antes en el Zócalo, ya que varios fueron realizados por la cultura mexica en el Valle de México.
Es así que el descubrimiento de la Coyolxauhqui en forma científica fue realizado por investigadores del INAH bajo mi dirección a las 4:30 de la madrugada del día 28 de Febrero de 1978.
Luego de limpiarse totalmente pudo apreciarse su belleza y dimensión; mientras que la identificación del personaje fue interpretada junto con los arqueólogos Gerardo Cepeda y Felipe Solís. Pudimos atestiguar a qué Deidad correspondía una vez que relacionamos los atributos ya referidos en crónicas y documentos históricos.
Resurge Coyolxauhqui , saliendo del sitio original donde fue depositada por los sacerdotes mexicas entre los años 1470 a 1481 cuando gobernaba Axayácatl. Posteriormente el monumento fue sellado cuando se amplió el Templo Mayor y 500 años después de su veneración reaparece junto a sus ofrendas, con la magia de todos sus atributos para ser admirada, estudiada y conservada quizás eternamente en el espacio que se construyó especialmente para ella, en el Museo del Templo Mayor.
Las investigaciones arqueológicas que Coyolxauhqui generó después, fueron los descubrimientos parciales del recinto del Templo Mayor (78 templos y edificios que mencionan las fuentes históricas) especialmente los dedicados a Tláloc y Huitzilopochtli.
El mito de Coyolxauhqui como Diosa está relacionado con la fuerza vital de la energía femenina.
Se muestra representado en la escultura por una mujer decapitada y desmembrada en seis partes,correspondientes a la cabeza, tronco y sus extremidades; apreciadas detalladamente, señaladas y decoradas con una gran cantidad de atributos.
Los especialistas han estudiado cada uno de los elementos asociados al personaje para recrear el mito original ; el cual está referido por los cronistas y retomado de los propios indígenas. Su historia se relaciona con la creación de los dioses en la cosmovisión prehispánica, pues se asociaron a los astros y fenómenos de la naturaleza.
El mito describe a Coatlicue, diosa de la tierra y madre de todos los dioses, cuidando el templo principal en donde se encuentra una bella pluma de ave preciosa, que guarda en su seno y queda embarazada, esto provocó la indignación y envidia de Coyolxauhqui, hija anterior de Coatlicue quien a su vez se pone de acuerdo con sus hermanos las estrellas para matar a su madre y que no tenga el hermano bastardo, sin saber que este hermano es Huitzilopochtli, el cual al saber los planes de Coyolxauhqui se apresura a nacer con sus armas guerreras (el Xiutecutli o rayo de fuego y su gran mazo o porra). Así lucha contra sus hermanos y los vence.
A las estrellas las dispersa en el firmamento y a la luna la decapita, la desmembra y la avienta a los pies de su templo al inicio de la escalinata, en donde queda como ofrenda al mismo dios Huitzilopochtli en el lugar donde la encontramos.
Para los mexicanos, el descubrimiento del monolito Coyolxauhqui, escultura circular labrada en piedra de andesita de 3.26 mts. de diámetro, con un espesor de 35 cms. de altura y un peso de 8 toneladas, fue el inicio de la excavación del Templo Mayor y la oportunidad de conocer parte de la grandeza de nuestro pasado, relacionado con Tenochtitlán y su recinto. Además, esta importante pieza generó la declaratoria del Centro Histórico y un conocimiento más preciso de nuestra historia.
Este pueblo tan creyente de la magia, de la energía y en sus Dioses; asegura que Coyolxauhqui, quiso volver a vivir.
Pienso hoy que ella nos descubre a todos nosotros para que valoremos la grandeza de nuestro pasado.
Raúl Martín Arana Álvarez
Dirección de Estudios Arqueológicos
INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia)
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